2015/06/01 Plan V (Spanish)

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Bildschirmfoto 2015-07-07 um 19.36.13El cineasta austriaco, nacido en 1966 en el Tirol, esperaba a este portal en la cafetería deOchoymedio, el cine cultural del barrio de La Floresta que fue una de las sedes del Edoc en la capital. Sauper vive desde hace mucho tiempo en París, y ha trabajado en Francia la mayor parte de su carrera. El cineasta habla y entiende el español y responde a las inquietudes de PLANV sobre su trabajo en África. En lo profundo de ese continente, Hubert Sauper ha seguido la huella de los imperios coloniales tanto de Francia cuanto de Gran Bretaña, que dejaron intactos conflictos ancestrales entre los pueblos originarios y crearon otros tantos, que ha procurado retratar en sus obras. Sauper, sin embargo, ha sido financiado por la Unión Europea, entidad que ha respetado su dura crítica a los imperios coloniales de Europa y su legado de violencia y miseria en África.

¿Cómo pueden ayudar el cine y los documentales en particular a difundir problemáticas como las de Tanzania y Sudán que retrataste en La Pesadilla de Darwin y en Venimos en Paz? ¿Qué dificultades hay para trabajar en esas zonas de conflicto armado?

Soy europeo y a veces me preguntan porqué trabajo en África. Pienso que la respuesta es porque las historias de África y Europa están interconectadas. La principal dificultad del documentalista es buscar un tema, un acceso físico a los lugares en donde se debe filmar, a la gente y a la mente de las personas involucradas. Es más fácil, sin embargo, hacerlo en África central que en Wall Street, porque en Europa, en París por ejemplo, la gente está mucho más a la defensiva frente a una cámara, hay mucho más cuidado con lo que se dice o se muestra, hay una cierta hipocresía. Cuando preguntas a un empresario francés sobre su vida no te responde. Curiosamente, hay más apertura, más espontaneidad en la gente de África. La gente en los pueblos de África es más calurosa, tengo una buena conexión con ellos, tanto entre la gente común como entre quienes ejercen el poder, que son gente que ha traicionado a su pueblo. Ellos muestran su cara fea con facilidad, son más transparentes, es más fácil grabar esas caras feas en Sudán que en Alemania.

¿Cómo dificultó tu trabajo la guerra civil en Sudán?

Que haya guerra civil no significa que el conflicto esté en todos los lugares. Hay sitios en donde es difícil, porque hay conflictos, pero a unos kilómetros de distancia se puede estar con seguridad. La cuestión es con qué tipo de personas estás. Es más un ejercicio sicológico que físico sobrevivir en la guerra.

¿Pero has llegado a correr peligro en esas zonas?

Sí, hemos sido atacados en algunas ocasiones. Pero el tema de la película son las razones de esos conflictos, la locura que promueve esos conflictos. La interpretación europea de esas guerras es que los negros son violentos, primitivos, peligrosos y eso no es verdad, las razones del conflicto provienen del exterior y es eso lo que quiero mostrar. Hay consecuencias del colonialismo en África, y la peor, en mi opinión, es la división del África en 50 pedazos, en muchas naciones. La historia de Sudán es parte de eso, es el último ejemplo de estas fronteras impuestas por los europeos, en donde hay una guerra en donde tu vida puede correr peligro.

Bildschirmfoto 2015-07-07 um 19.36.24¿Cuál ha sido la respuesta en Europa a tus películas, en especial, cuando son una denuncia del colonialismo francés y británico en la zona?

Hay lecturas diferentes. Hay personas que no entienden este tipo de películas y otras que sí. En círculos de cine e intelectuales tengo una gran recepción, he recibido muchos premios. Fuera de estos círculos, cuando pasan mis películas por televisión no hay una recepción similar. Hay un proverbio que dice que cuando tu señalas la luna, el tonto mira el dedo. Ese es el problema de toda forma de arte, que busca un discurso que no todos entienden, hay muchas personas que simplemente se quedan mirando el dedo.

¿Puede el cine documental ser un arma contra los autoritarismos, contra la imposición de verdades oficiales por medio de la propaganda?

Somos un contrapoder. El poder del cine es muy grande. Es un poder indirecto. No estoy seguro si mi película va a cambiar la situación de Sudán, pero sí cambia la vida de los espectadores. Cuando se ve una película, muchas nuevas ideas se vuelven parte de tu pensamiento. Quién saber si tu ADN político se vuelva diferente por la influencia de una película. Es una lucha universal sin fin la de la razón y el humanismo, contra la represión, las dictaduras y el pensamiento único. Hay dictaduras de muchos tipos, en Europa la dictadura que impera es la del mercado, sino cumples sus reglas te quedas fuera de sistema. En África hay otros tipos de dictaduras, hay religiosas o politicas. Los evangelistas en Texas son dictadores también. Mostrar su rostro es una lucha contra eso.

¿Conoces sobre la situación de censura y acoso a la prensa en Ecuador? ¿Se justifica el control de contenidos de la prensa?

No conozco sobre la situación de Ecuador en particular, pero estas actitudes son como una enfermedad. Si una sociedad quiere controlar el pensamiento está equivocada. Sobre Ecuador he conocido de situaciones como las ocurridas en Yasuní. Yo vivo a unas calles de la oficina de Charlie Hebdo en París. Luego del ataque terrorista el mundo entero habla de la libertad de expresión, pero creo que todos tenemos la ilusión de expresarnos, aunque nuestras opiniones a veces no pueden trascender en los medios. Pero el cine documental es el último refugio de la expresión libre, yo he estado trabajando por seis años en Sudán en mi película y no he recibido censuras de mis financistas, soy libre en cuanto soy autor. No sé hasta donde es posible mantener tanta libertad, no sé si en diez años sea posible. Yo recibo dineros de la Unión Europea, y estoy mostrando los errores de Europa en África, pero aún así sigo recibiendo financiamiento para mis películas.

 

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